En la calle Espronceda de Madrid podréis encontrar una de las últimas ideas para captar clientela en tiempos de crisis. Se trata de una cena a oscuras en la que come un menú degustación sin poder ver lo que uno está degustando. De este modo, según la responsable de esta iniciativa, el comensal disfruta más del sentido del gusto y además se atreve a probar alimentos que de otro modo quizás podría rechazar.
Según leo en la revista Viajar, la cena, que sólo se oferta el último jueves de cada mes, da comienzo a las 21:30 horas y, con un precio de 50€, podrá degustar un menú compuesto por cinco platos, dos postres y tres vinos.
La idea no es nueva sino que se ha convertido en una tendencia que llega de otras grandes ciudades del mundo.


